Legisladores sefardíes en el Parlamento griego.Una historia de memoria, dolor y orgullo.

2026-09-16

Ángela Arbeláez, Atenas. Para Radio JAI

Cada visita al Parlamento Helénico, uno de los espacios más emblemáticos de la historia democrática de Grecia, constituye no solamente un encuentro con el pasado político del país, sino también una valiosa oportunidad para reflexionar sobre la importancia de preservar y transmitir la memoria histórica y el legado de la Shoá a las generaciones presentes y futuras.

Legisladores sefardíes en el Parlamento griego.Una historia de memoria, dolor y orgullo.

En esta ocasión tuvimos nuevamente el privilegio de recorrer este histórico edificio acompañados por el Dr. Thodoris Koutsogiannis, director y curador de la Colección de Arte del Parlamento Helénico, quien, con generosidad y profundo conocimiento, nos acercó al extraordinario patrimonio artístico e histórico que custodia esta institución junto a Einat Katz, esposa del ex embajador de Israel en Grecia, Noam Katz.

Durante nuestro recorrido fue emocionante fdetenernos en el Peristilo del Parlamento (Περιστύλιο της Βουλής), donde se encuentra la estela de mármol dedicada a 8 de los parlamentarios griegos judíos víctimas del Holocausto. Inaugurado en enero de 2016, el monumento adquiere hoy, diez años después, una renovada dimensión como espacio de la memoria.

En la parte superior puede leerse:

«Parlamentarios griegos judíos – víctimas del Holocausto. Su memoria, imperecedera» (ΕΛΛΗΝΕΣ ΕΒΡΑΙΟΙ ΒΟΥΛΕΥΤΕΣ – ΘΥΜΑΤΑ ΤΟΥ ΟΛΟΚΑΥΤΩΜΑΤΟΣ – Η ΜΝΗΜΗ ΑΓΗΡΩΣ)

Bajo estas palabras permanecen grabados ocho nombres: Daniel Allalouf (Δανιήλ Αλλαλλούφ), Jacques Ventura (Ζακ Βεντούρα), Michel Kazes (Μισέλ Καζές), Leon Gatenio (Λεόν Γκατένιο), Mintes Bensandji (Μίντες Μπενσαντζή), Isaac Siakki (Ισαάκ Σιακκή), David Soulam (Δαβίδ Σουλάμ) y Alberto Tsenio (Αλβέρτος Τσένιο).

Detenerse ante ellos significa mucho más que recordar a ocho víctimas de la Shoá. Significa recuperar una historia de ciudadanía, participación política, convivencia y pertenencia.

Una presencia profundamente arraigada en Grecia

La presencia de parlamentarios sefardíes en la vida política del país constituye un poderoso testimonio de hasta qué punto las comunidades judías y, particularmente, la histórica comunidad sefardí de Tesalónica formaba parte integral del tejido social, económico, cultural y político de Grecia.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Tesalónica albergaba una de las comunidades sefardíes más importantes de Europa. Durante generaciones, su población judía participó activamente en el comercio, las profesiones liberales, la prensa, el movimiento obrero, las instituciones comunitarias y, naturalmente, también en la política. Un alto porcentaje de los trabajadores del puerto eran sefardíes. Era una sociedad extraordinariamente plural, donde coexistían lenguas, religiones, culturas y tradiciones, sin que pudiera todavía vislumbrarse la magnitud de la tragedia que se aproximaba.

La ocupación nazi y la posterior aplicación de la denominada «Solución Final» condujeron a la deportación y al exterminio de más del 90 % de la población judía de Tesalónica. A partir de 1943, miles de Tesalonicenses Judíos serían deportados en una de los 19 trenes de la muerte, principalmente hacia Auschwitz-Birkenau.

Sin embargo, las cifras, por estremecedoras que sean, nunca alcanzan a expresar la dimensión humana de semejante pérdida. Detrás de ellas existieron nombres, familias, profesiones, sueños, lenguas y voces. Con aquellas vidas desapareció también una parte esencial de un universo sefardí que durante siglos había contribuido decisivamente a configurar la identidad de la ciudad del Norte de Grecia.

Detrás de los nombres

Y es que la dimensión humana de la tragedia del Holocausto, es infinita. León Nar en su libro[i] nos relata que Jacques Ventura, periodista, Parlamentario vinculado al periódico sefardí Avanti y activo en la vida política y municipal de Tesalónica. Tras la ocupación alemana huyó con su familia a Vrahathi (Βραχάθι), región de Lasithi en la isla de Creta donde fue detenido por los alemanes. Posteriormente fue deportado y asesinado en Auschwitz. Su esposa y su hijo tampoco sobrevivieron a la persecución y murieron ahogados durante su traslado por mar desde Creta.

Igualmente, significativa es la trayectoria de otro correligionario de Ventura, Alberto Tsenio, estrechamente vinculado durante años a las instituciones comunitarias y filantrópicas judías de Tesalónica. Participó activamente en iniciativas de asistencia médica a personas necesitadas, en la educación y en la vida de las sinagogas. Tras la ocupación alemana fue detenido por la Gestapo y posteriormente puesto en libertad. Pese a tener la posibilidad de abandonar la ciudad, decidió permanecer y continuar su labor comunitaria. Finalmente fue deportado a Auschwitz-Birkenau, donde perdió la vida junto a miles de judíos de Tesalónica

Vidas que se honran en el Parlamento

Es precisamente aquí donde la estela adquiere quizás su significado más profundo. La persecución nazi pretendió no solamente eliminar físicamente a los judíos de Europa, sino borrar su presencia, su cultura y su memoria. Sin embargo, hoy los nombres de estos lideres comunitarios y políticos, permanecen grabados en mármol en una de las instituciones fundamentales de la democracia griega. Contemplar este monumento provoca inevitablemente dolor, pero también orgullo: orgullo por una comunidad sefardí profundamente arraigada en Grecia; por ciudadanos que participaron activamente en la vida pública de su país; y por una memoria que, pese al intento de destrucción, permanece viva. Recordar no significa únicamente mirar hacia el pasado. Significa transmitir, educar y asumir una responsabilidad frente al futuro. Cada nombre conservado, cada testimonio recuperado y cada historia transmitida contribuyen a que las víctimas no desaparezcan nuevamente en el anonimato.

Diez años después de la inauguración de esta estela, detenernos ante sus nombres reafirma una convicción esencial: la historia de los Sefardíes de Grecia, no constituye un capítulo separado de la historia del país; es parte inseparable de la historia de la nación helena.

Antes de la segunda Guerra Mundial Grecia contaba con 28 Comunidades Judías en todo su territorio. Hoy funcionan 9 Comunidades Judías en las Islas de Corfú, Eubea (Calcis), Rodas, así como en las Ciudades de Atenas, Salónica, Larisa, Volos, Trikala, Ioánnina. Además, se conservan las Sinagogas de las ciudades de  Veria, Canea  y Kos en las respectivas islas.


[i] . León A. Nar. Los Israelitas miembros del Parlamento Heléno (Οι Ισραηλίτες βουλευτές στο Ελληνικό Κοινοβούλιο (1915–1936). Fundación del Parlamento Helénico, 2011.pag.84-85,135



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