Desde Auschwitz: atravesar el umbral de la memoria – Ángela Arbeláez

2026-09-30

Ángela Arbeláez
Desde Oświęcim, Polonia 

Este es el primero de una serie de recorridos y reportajes especiales para Radio JAI, realizados desde Oświęcim, Polonia, y otros lugares vinculados a la persecución, los trabajos forzados y el exterminio perpetrado por el régimen nazi. Un recorrido por los espacios de la memoria, pero también por las historias, las voces y las vidas de quienes estuvieron allí.

Nuestro primer recorrido se inicia ante uno de los símbolos más conocidos de Auschwitz: la entrada de Auschwitz I, bajo la inscripción "Arbeit macht frei" —"El trabajo libera"—.

Tras cruzar ese umbral, avanzamos por los espacios del antiguo campo de concentración hasta aproximarnos al sector donde funcionó la cámara de gas y el crematorio de Auschwitz I. Caminar por este lugar significa confrontar una de las páginas más oscuras de la historia europea, de la humanidad y al mismo tiempo, recordar que detrás de las cifras existieron personas: nombres, familias, lenguas, tradiciones y vidas truncadas.

Esta visita tuvo lugar en el marco de nuestra participación en la 18.ª Asamblea General del Comité Internacional de Auschwitz, celebrada en Oświęcim, Polonia, del 22 al 24 de septiembre de 2026, bajo la presidencia de la Dra. Eva Umlauf, nacida Eva Hecht el 19 de diciembre de 1942 en Nováky, actual Eslovaquia. Eva, fue deportada al campo de concentración de Auschwitz junto con su madre cuando tenía 2 años. Su madre se encontraba entonces embarazada de cuatro meses. Formaban parte del último transporte procedente de Sereď, que llegó a Auschwitz el 2 de noviembre de 1944.

Nuestra participación fue posible gracias a la invitación recibida a través de Marios Soussis (1938), quien logró sobrevivir a la Shoá siendo niño, ocultándose durante la ocupación nazi de Grecia.

Desde Grecia, y representando nuestro proyecto LADINO GREECE, este recorrido busca preservar, recuperar y transmitir las voces, los testimonios y el legado de los judíos de Grecia, con especial atención a la memoria sefardí y a su patrimonio lingüístico y cultural.

Entrar en Auschwitz no es solamente recorrer un lugar histórico. Es caminar por un espacio marcado por la ausencia, el dolor y la muerte. Es asumir la responsabilidad de preservar y transmitir su memoria, ahora y para las futuras generaciones. Más que asistir a una Asamblea, fue un compromiso personal con la memoria: escuchar sus voces, honrar a quienes fueron asesinados y contribuir a preservar su legado.

Porque la memoria no pertenece únicamente al pasado: es una responsabilidad hacia el futuro. Recordar significa también devolver nombres, voces e historias a quienes el nazismo intentó borrar.


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