Desde Auschwitz: Memoria. Cenizas.

2026-10-23


Ángela Arbeláez 
Desde Auschwitz I, Polonia — para Radio JAI

En nuestro segundo reportaje para Radio JAI, recorrimos los espacios de la antigua cámara de gas y el crematorio de Auschwitz I, testimonios materiales del sistema de persecución y exterminio establecido por el régimen nazi. Contemplar las aberturas por las que se introducía el Zyklon B, un pesticida utilizado para asesinar, y caminar por estos lugares de sufrimiento es escalofriante. Aquí, la dimensión del crimen deja de ser una abstracción y adquiere una cercanía sobrecogedora.

Según el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, aproximadamente 1.300.000 personas fueron deportadas al complejo de Auschwitz. De ellas, unas 400.000 fueron registradas e internadas como prisioneras, mientras que alrededor de 900.000, casi todas judías, fueron asesinadas en las cámaras de gas poco después de su llegada, sin llegar a ser inscritas en los registros del campo.

Sin embargo, sobrevivir a la selección inicial de las SS no garantizaba la supervivencia. El hambre, las enfermedades, los trabajos forzados, la violencia, el sufrimiento y las posteriores selecciones para las cámaras de gas causaron la muerte de aproximadamente 200.000 prisioneros registrados. La vida humana había quedado sometida a una maquinaria de destrucción sistemática.

De acuerdo con las investigaciones del historiador Franciszek Piper, recogidas por el Museo, al menos 1.100.000 personas fueron asesinadas o murieron como consecuencia de las condiciones impuestas en Auschwitz. Entre ellas había aproximadamente un millón de judíos, además de entre 70.000 y 75.000 polacos, unos 20.000 romaníes y sinti, alrededor de 14.000 prisioneros de guerra soviéticos y víctimas de otros grupos. Detrás de cada cifra había una vida: abuelos, madres, padres, jóvenes y niños; familias enteras, con nombres. Vidas y futuros brutalmente truncados.

Grecia perdió aproximadamente al 90% de su población judía durante la Shoá, una devastación que fracturó comunidades con siglos de presencia en tierras helenas. En Salónica, uno de los grandes centros históricos de la cultura sefardí, aproximadamente 50.000 Sefardíes fueron deportados al complejo de Auschwitz en 19 transportes. El último tren parte en agosto de 1944.

Desde este lugar de memoria, ante la antigua cámara de gas y el crematorio de Auschwitz I, honramos a las víctimas del régimen Nazi y recordamos especialmente a las víctimas sefardíes de Grecia: a Lucía, la hermanica de Dario Sevy Esformes Z" L; a Nina, la hermanita de Moshe Haelion Z" L; y a los familiares de Yvonne Razon Camhi Z" L, asesinados en las cámaras de gas tras su llegada a Auschwitz-Birkenau, y quienes fueron convertidos en cenizas.

Hoy, las antiguas fotografías que se salvaron casi milagrosamente y que los sobrevivientes conservaron hasta su muerte, como un preciado tesoro en su nueva patria, Israel, devuelven rostros y nombres a la dimensión de la tragedia. En esas imágenes perduran los vínculos familiares, los gestos cotidianos y la intimidad de un mundo destruido.

En aquella fábrica de la muerte, las cenizas se mezclaron; sin embargo, cada una de las vidas arrebatadas tenía una historia irrepetible. Al pronunciar sus nombres, evocamos sus rostros y los afectos que los unían. Los testimonios de quienes sobrevivieron nos permiten acercarnos a su recuerdo y nos comprometen a transmitirlo con dignidad.

Desde Auschwitz I, honramos sus vidas y preservamos sus historias. ¡Bendita sea su memoria!

Esta visita tuvo lugar en el marco de nuestra participación en la 18.ª Asamblea General del Comité Internacional de Auschwitz, celebrada en Oświęcim, Polonia, del 22 al 25 de septiembre de 2026, bajo la presidencia de la Dra. Eva Umlauf, sobreviviente de Auschwitz, nacida Eva Hecht el 19 de diciembre de 1942 en el campo de trabajo de Nováky, en la actual Eslovaquia.Nuestra participación fue posible gracias a la invitación recibida a través de Marios Soussis (1938), quien logró sobrevivir a la Shoá siendo niño.




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